R.C. Pro-Am

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R.C. Pro-Am 5

A finales de los ochenta NES y Master System batallaban entre sí como las consolas domésticas que alegraron a generaciones enteras. Mientras otros sistemas, entre microordenadores y otras consolas con menos repercusión, disfrutaban con juegos que muchos nos perdimos.

R.C. Pro-Am fue uno de esos juegos que disfrutó de su porción de fama, pero no solo esbozó la carta de navegación de muchos otros títulos posteriores (como Mario Kart) sino que demostró que los hermanos Tim y Chris Stamper eran capaces de exprimir el hardware que pasaba por sus manos como nadie.

El juego apareció en versiones:   

Este juego de carreras fue uno de los primeros de Rare para una plataforma de Nintendo, e incluye coches controlados por control remoto batallando a lo largo de 24 pistas.

Análisis R.C. Pro-Am

Como punto original, R.C. Pro-Am ofrecía el manejo de vehículos de radiocontrol, algo que nos nota a primera vista en el videojuego, si no fuera por la aparición gráfica de antenas receptoras, pero que justifica perfectamente su concepción totalmente arcade.

El juego nos presenta diversos circuitos en los cuales veremos carreras de cuatro vehículos desde una vista isométrica, cada uno de ellos con diversas características de terreno, número de vueltas y longitud.

Aunque, evidentemente, el trofeo será mejor mientras mejor sea nuestro puesto, el único requisito para pasar al nivel siguiente es quedar entre los tres primeros. Ante esto, hay que tener en cuenta que no es el que en tercer lugar cruce la meta, sino que, como en Super Off Road, es el que se encuentre en tercera posición en el momento en el que el líder de la carrera cruce la línea de meta.

Pero sin duda, lo mejor de esta serie vino después, ya que las magníficas conversiones a Game Boy o Mega Drive disfrutaron de un R.C. Pro-Am mejorado en sus versiones para 16 bits.

R.C. Pro-Am 4

Conclusión

Sin duda que esto sentó las bases para muchos otros juegos posteriores, como pudieran ser la serie Off-Road o el mismísimo Mario Kart, ya que muchos de sus elementos, como las flechas en el suelo a modo de turbo y los diferentes ítems, nos recuerdan bastante a otros juegos conocidos por todos.

Sigue siendo tan divertido como en el año de su estreno, y en ese aspecto le podría impartir un par de valiosas lecciones a muchos otros títulos de rabiosa actualidad. Poderosos argumentos a su favor para brindarle, al menos, una oportunidad… si es que no lo has probado aún.

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